Berrinches

Es normal que los niños entre 1 y 3 años de edad hagan berrinches, sin embargo, dependiendo de cómo los manejes puedes favorecer la presencia de comportamientos desafiantes o, por el contrario, promover la independencia, autoestima y manejo de emociones en el niño.

Cuando los niños son pequeños aún no saben cómo regular y expresar adecuadamente sus emociones; éstas surgen de manera espontánea sin que intervengan decisiones conscientes, lo que provoca que pierdan el dominio que tienen sobre sí mismos, que les cueste trabajo pensar antes de actuar, prever las consecuencias de su conducta y se les dificulte actuar de acuerdo a las normas establecidas.

Generalmente los niños lloran, gritan o hacen berrinches cuando enfrentan situaciones en las que se sienten frustrados, enojados, con miedo, angustia o como una respuesta a su deseo de ser más independientes.

Algunas situaciones que dan pauta para que estos comportamientos se presenten en el niño son:

  • Fatiga, hambre, incomodidad y sobre estimulación.
  • Cambios en la rutina.
  • Falta de atención.
  • Dificultad para expresar lo que siente o necesita con palabras.
  • Falta de comprensión sobre lo que quiere expresar.
  • Falta de desarrollo de habilidades para hacer u obtener algo por sus propios medios o para resolver un problema por sí solo.
  • Deseo de hacer algo.
  • Aprendizaje de modelos por parte de sus cuidadores.

Quizá te preguntes por qué los niños no hacen berrinches con todos: los niños se sienten más seguros mostrando sus sentimientos con personas conocidas en las que confían, por lo que no tienden a hacer berrinches con personas extrañas.

 

 Respuestas comunes ante los berrinches

Es posible que cuando  un niño hace berrinches en tu presencia, te sientas enojado, avergonzado, impaciente o impotente. Tal vez porque crees que lo hace para conseguir algo o porque quiere desobedecerte, sin embrago, esto no es así.

Como respuesta, es común que los adultos busquen modificar el comportamiento del niño, aislándolo, ignorándolo, mandándolo a tiempo fuera, amenazándolo, criticándolo, dándole un sermón o castigándolo; para forzarlo a modificar el estado emocional que le causa malestar. Sin embargo pocas veces se percatan de los sentimientos que están detrás del comportamiento.

Este tipo de respuestas incrementan los sentimientos de angustia o ansiedad en el niño, lo que provoca una dinámica negativa e incrementa la permanencia y presencia posterior de berrinches. Además, es difícil que ante regaños o gritos los niños aprendan de esta experiencia, pues sus estados emocionales son tan intensos que tienen poca energía para aprender.

Aunque castigar, golpear o gritar, pueden tener resultados inmediatos, él no podrá  comprender cómo expresar adecuadamente sus emociones, ni desarrollará su autonomía y responsabilidad; además existe la posibilidad de que posteriormente tenga dificultades para manejar situaciones conflictivas o frustrantes y le sea difícil desarrollar relaciones cercanas, empáticas y confiables con los demás.

A continuación te presentamos algunas opciones que te ayudarán a prevenir los berrinches o, en caso de que se presenten, a responder ante estos mediante pautas sencillas.

 

  • Mantén una rutina diaria y promueve hábitos saludables de sueño y alimentación para que sepa qué esperar. Recuerda que es más complicado para los niños controlarse en momentos de estrés  y cambio como cuando enferman o entran a la escuela.
  • Establece límites razonables, no le pidas más de lo que pueda dar y no esperes que se comporte a la perfección. “Sé que estás aprendiendo a vestirte solo, te daré más tiempo para estar listo”.
  • Propón actividades alternativas para pasar el tiempo  y evita permanecer mucho tiempo en lugares donde el niño no pueda jugar,  requiera estar sentado o sin hacer nada. “¿Quieres que te cante una canción en lo que llegamos?”, “traje tu cuaderno y colores para que dibujes un rato”.
  • No lo expongas a situaciones en las que se sienta frustrado, como realizar juegos muy complicados para su edad.
  • Trata de conciliar y negociar, permitiéndole  decidir cuándo te pida cosas sencillas y razonables que no causen un inconveniente y en lugar de decirle “no”, intenta darle alternativas. “¿Puedo dormirme con mi muñeco?”, “claro, que descanses”.
  • Reconoce sus ritmos naturales y sus gustos para que puedas darle opciones y sienta que tiene cierto control. Por ejemplo, si no se quiere bañar puedes decirle: “Es hora de bañarte, ¿prefieres llevarte tu carrito o este muñeco para jugar?”.
  • Estimúlalo para que practique sus habilidades eso lo hará sentirse orgulloso y seguro de sí mismo. “Veo que ya sabes hacer agua de limón, ¿me ayudas a prepararla?”.
  • Sé un ejemplo, evita gritar o discutir frente a él. Si quieres que el niño aprenda maneras adecuadas de solucionar conflictos sin golpes o gritos es importante que tú le muestres cómo hacerlo.

 

Durante el berrinche

A continuación te proponemos algunas recomendaciones sencillas que puedes realizar cuando un niño haga un berrinche 12:

  • Sé paciente  y mantén la calma, pues al enojarte sus reacciones pueden empeorar.
  • Enfoca su atención en otra actividad o comenta sobre algo diferente si el berrinche apenas inicia.
  • Permite que  llore o se exprese a su manera hasta que pase el berrinche en lugar de pedirle que te explique.
  • Muévelo a un lugar  seguro donde puedas acompañarlo si ves que hay riesgo de que se lastime o dañe a alguien
  • Quédate cerca de él hasta que el berrinche pase.
  • Ayúdalo a reconocer sus sentimientos, identificando cómo se siente y describiéndole  de manera tranquila y sencilla lo que le pasa, así lo ayudarás  a darle un significado a lo que siente, le mostrarás cómo expresarse, y sabrá que más allá de lo que pase lo aceptas y estás a su lado. “Veo que estás cansado y quieres recostarte”,  “¿te molestó que te dijera que no?”, “noto que te sientes…”.
  • No le des premios para detener los berrinches, pues puede creer que ésta es una manera de obtener algo.
  • Si crees que estás a punto de perder el control y el niño está seguro, dile que lo dejarás por un momento y que regresarás pronto para ver como está.

 

Al terminar el berrinche

  • Evita mandarlo a otro espacio, decirle que no lo quieres, avergonzarlo o hacerlo sentir culpable, así como castigarlo o pegarle, pues esto hará que se sienta más frustrado o molesto a largo plazo.
  • Acércate a él, obtén su mirada o su sonrisa y permítele relajarse. Ya que esté más tranquilo, habla de lo sucedido, reconociendo su sentir y orientándolo a probar otras formas para pedir algo o expresarse.
  • Observa cuáles son las actividades placenteras que lo ayudan a tranquilizarse después de una situación estresante y ofrécele alguna. “¿Qué te parece si cantamos la canción que te gusta?”, “vamos a leer un cuento”.